Ojos secos al usar lentillas
Ojos secos al usar lentillas

Si usas lentillas a diario, seguro que conoces de sobra esa sensación de arenilla en los ojos cuando llevas demasiadas horas frente al ordenador. Es frustrante sentir que tu vista se nubla o que tus párpados pesan una tonelada justo en medio de la jornada laboral. No tienes por qué resignarte a vivir con los ojos rojos o a tener que quitártelas nada más llegar a casa por puro agotamiento. Existen trucos sencillos y cambios de hábitos que pueden transformar por completo tu experiencia y devolverte la comodidad que tanto necesitas.

​El parpadeo es tu mejor aliado invisible

​Parece una tontería, pero cuando estamos concentrados mirando una pantalla, dejamos de parpadear de forma natural y la superficie del ojo se queda totalmente expuesta. Esto provoca que la lágrima se evapore mucho más rápido de lo normal y la lentilla empiece a rozar contra la córnea de forma molesta.

​Intenta forzar el parpadeo cada pocos minutos para que el líquido se renueve y mantenga la hidratación necesaria en todo momento. Es un ejercicio mecánico que, una vez que lo conviertes en hábito, reduce drásticamente esa pesadez ocular que suele aparecer a media tarde cuando el cansancio se acumula.

​La importancia de elegir el material adecuado

​No todas las lentes de contacto son iguales ni están fabricadas con la misma tecnología de retención de agua. A veces, el problema no es tu ojo, sino que el material de tu lentilla actual se queda corto para tu ritmo de vida o para el ambiente seco de tu oficina.

​Las nuevas generaciones de hidrogel de silicona permiten que pase mucho más oxígeno, lo que evita que el ojo sufra estrés por falta de aireación. Si buscas opciones que se adapten a ojos sensibles, en Lentes de Contacto 365 encuentras una variedad enorme de marcas que priorizan la hidratación prolongada durante todo el día.

​El aire acondicionado y la calefacción: tus enemigos

​Los sistemas de climatización son expertos en robarle la humedad al aire y, por extensión, a la fina capa líquida que protege tus ojos. Si trabajas con el aire acondicionado dándote de frente, es normal que la lentilla se reseque y empiece a moverse de forma incómoda en cada parpadeo.

​Para compensar este efecto, puedes usar gotas humectantes o lágrimas artificiales compatibles con el uso de lentillas para dar un extra de alivio. Mantener un pequeño humidificador en tu escritorio también ayuda a que el ambiente sea menos agresivo y tus ojos no tengan que luchar contra la sequedad ambiental.

​Higiene radical para evitar irritaciones innecesarias

​A veces, la sequedad viene provocada por la acumulación de depósitos de proteínas o suciedad en la superficie de la lente que no vemos a simple vista. Si no limpias tus lentillas con el líquido adecuado y el tiempo necesario, esas partículas acaban irritando el ojo y provocando un lagrimeo excesivo.

​Asegúrate de frotar suavemente las lentes con la solución de limpieza antes de guardarlas en el estuche cada noche para eliminar cualquier residuo. Un estuche limpio y un líquido en buen estado son la base para que, al ponértelas por la mañana, sientas que no llevas absolutamente nada puesto y el confort sea total.

​Hidratación interna: bebe agua para ver mejor

​Mucha gente olvida que la calidad de nuestra lágrima depende directamente de lo hidratados que estemos por dentro. Si no bebes suficiente agua durante el día, tu cuerpo priorizará otras funciones y producirá menos lágrima, lo que repercute directamente en la comodidad de tus lentillas.​Llevar una botella de agua siempre contigo no solo es bueno para tu salud general, sino que tus ojos te lo agradecerán con una mirada más fresca. Evitar el exceso de café o bebidas con cafeína también ayuda, ya que estos líquidos suelen deshidratar el organismo y resecan las mucosas más sensibles de tu cara.